
Reclinada en mi sofá en Brooklyn, busqué en mi computadora “comprar un lagarto en línea” y le di clic al primer enlace. Llené mi carrito con un dragón volador, un par de caimanes, una tortuga de orejas rojas, una rana punta de flecha y una serpiente jarretera albina.
Acepté los términos y condiciones, certifiqué que conozco las leyes que rigen la propiedad de reptiles (en Nueva York es ilegal que posea algunos de ellos), garanticé que comprendo las excepciones relacionadas con las tortugas bebé (pero no lo hago) y que no haría responsable a la compañía.
Lo único que tenía que hacer era dar un número de tarjeta de crédito y me entregarían las nuevas mascotas en la puerta de mi hogar al día siguiente. A algunos expertos que estudian el bienestar de los animales les preocupa que yo pueda comprar un reptil (o cientos al mismo tiempo), sin comprender a cabalidad en qué me estoy metiendo. Y esa solo es una parte de la discusión respecto a si es apropiado tener reptiles y anfibios como mascotas.
https://www.nytimes.com/es/2017/11/17/debemos-tener-reptiles-como-mascotas/